Esta aventura empezó cuando a los dieciséis años me cansé de estudiar y busqué un trabajo y, por "casualidad", entré a trabajar en Can Busquets, una panadería que estaba en una masía preciosa donde hacían panes biológicos y dulces integrales de todo tipo. Lo gracioso es que a mi al principio el pan no me interesaba mucho, en cambio siempre estaba ayudando y preguntando sobre el huerto y los animales que tenían.
Al cabo de un tiempo largo de trabajar ahí, empezó a interesarme todo eso del pan, y empecé a probar de hacer panes en casa. La verdad es que se me daba bien eso de amasar y me gustó, y empecé a hacer pan en casa cada semana probando distintas harinas, levaduras, mezclas, etc. En ese momento me gustaba mucho hacer pan pero mi interés no iba más allá. Un verano fui a un pueblo en Navarra llamado Lakabe, una comunidad en la montaña donde viven de hacer y vender pan. Esa visita me marcó mucho: habían construido una panadería con un horno de leña, molían su trigo con un molino de piedra, cortaban la leña y amasaban un pan integral con levadura madre que a mí me impresionó. En ese momento yo vivía en el campo, construimos un horno de leña y empecé a probar de hacer panes como los que había visto.
Tuve algunas sorpresas muy bonitas: un día hice un "pa de pagés" y cuando lo olí reconocí exactamente igual el olor de pan del pueblo de mis abuelos, fue una satisfacción muy grande. Otro día hice un pan de espelta oscuro y denso tan tan bueno que me quedé impresionado, ¡parecía un pan sacado del tiempo! Supongo que fue en esos momentos en que hacer pan se me fue revelando como algo mágico y se convirtió en algo interiormente muy importante para mí. Seguí haciendo panes, probando recetas nuevas, dulces, etc.
Al cabo de un tiempo empecé a estudiar cocina y decidí que quería dedicarme a ello. A mi me gusta mucho cocinar y disfruto mucho cocinando para la gente, así que seguí con eso. Pero qué sorpresa, porque al cabo de un tiempo vi que aunque cocinar me gustaba, hacer pan me apasionaba. Un día por "segunda casualidad" me contrataron para dar un curso de pan y dulces caseros y la verdad es que fue muy bien y la gente estaba muy contenta. Empecé a dar clases puntuales e iba muy bien.
Más adelante, en un viaje que hice, ocurrió algo que me hizo ver que esa magia del pan era para mí y decidí que quería ser panadero, ¡ahora si que estaba claro! Al volver empecé a buscar trabajo por todas las panaderías biológicas que conocía y no había nada para mí, qué extraño pensé, así que empecé a hacer y vender pan por mi cuenta. También más adelante pensé en abrir una panadería, pero se esfumó la idea cuando me empezaron a hablar en el Ayuntamiento de trámites, impuestos, planos, licencias y demás. Así que un día pensé, ¿y si hago los cursos aquí en Barcelona? Empezamos con mi mujer a prepararlo y aunque no veíamos muy claro qué iba a pasar, la verdad es que fue un curso muy bonito y la gente se quedó muy contenta. Así que pronto hicimos otro y, antes de terminarlo, ¡ya teníamos gente para el tercero!
Nos animamos y empezamos también a hacer este mini blog para dar información de los cursos, poner fotos, etc. Y sobre todo intentando transmitir el calor de lo que para mi significa hacer pan. Enseguida supe cual tenía que ser el título del blog: Pan Baraka. Porque para mi baraka es la palabra mágica que viene cuando haces pan, bendiciones. Ahora hace unos 7 años que empecé con mi aventura de panadero y estoy muy contento con este oficio que es noble y hermoso.
En estos momentos trabajo algunas noches en la Panadería Fortino de Gràcia, hago y vendo pan por mi cuenta y cocino en seminarios y retiros aparte de hacer los cursos de pan casero. Cada vez que saco el pan del horno, ¡¡aún me maravilla y me sorprende como el primer día!!